Alma
desgarrada caminante de las calles,
Buscador
incansable de la llamada muerte
Sonámbula
presencia ignorante de la realidad
Que no
despiertas que deseas morir,
Sin
saber que la muerte no acaba con la cobardía
Y la
mediocridad de la existencia.
Que la
llamada muerte no ayuda a cobardes
Que
rehúsan al sufrimiento, donde en el primer
Intento
trabajan poco y exigen mucho.
Incrédulo
de fe inicuo ser, con valentía.
Te
enfrentas a ella buscándola a gritos y desesperación:
¡muerte,
muerte... estúpida muerte has vista tu presencia!
Y
cuando la tienes presente imploras complacencia.
Se
tardía en ira querida muerte y tolerante
En
inmensas ocasiones, pues como yo y tantos otros
Encontraras
abrojos de cobardes con merma de honor.
Ahora,
recapacita, acepta tu posición con humildad
Y te
encontraras inmerso en la
Magnánima
creación del universo,
Donde
todo es intentar, sin esperar grandes resultados
A tus
máximos esfuerzos.
Y tus
máximos esfuerzos harán en ti grandes resultados,
Lucha
hermano, los grandes hombres
No son
los de posición, ni los más hermosos, ricos y demás;
Son los
que que se amaron y dieron todo por su libertad,
Donde
los sueños fallidos de poder
Y
dominación se extinguieron y dieron vida
A la
nueva era.
El
despertar de la conciencia y la búsqueda
De la
realización de su ser.